
Desconozco su autor
No existe una razón perfecta, ni un motivo que justifique no poner en duda esa razón. Todas las historias tienen dos caras y distintas sonrisas como distintas heridas, distintas razones de vida, casi ninguna no exenta de orgullo y egoísmo. No quiero pecar de soberbia y en el agravio ir de victima sin analizar mis errores.
En una pugna el arma perfecta de poder disolverla será el dialogo, si ese se establece entre idiomas diferentes, sin un mediador que los domine es mejor desistir en un entendimiento, pero jamás olvidar que si una de las dos partes no quiere enfrentamiento, puede quedar malestar en el aire o traición del que aplica su propia justicia por la espalda, en ese caso siempre será justificada una defensa.
En mi humilde imperfección yo siempre prefiero bañarme en mi paz, en mi serena paz que jamás se alía en controversias de resoluciones oscuras y mirar el futuro con la máxima armonía posible…..
Heridas
Una guirnalda de colores
suspendida sobre el trono de los dioses.
Diseños de cuento,
plagio de la suprema fuerza…
¿Qué desmedido sentimiento se apodera del otoño?
Cruda bandeja de flores disecadas,
dormidas entre el cumulo de dolores viejos,
sin pretensiones de ser olvidados.
Quizá el oxido del desuso no sirve,
cuando en la alcayata clavada en el tiempo
se prende el atuendo manchado tantas veces,
en la conveniencia de la afanosa traición.
Nudos, escudos crueles
intimidando la indefensa desnudez.
Podrá volver la primavera,
Podrá renacer la luna.
No podrá jamás anular el duelo,
el remanso de la orilla del silencio.