
Vivir
El resplandor de los otoños es mío,
aunque las sombras de la tarde
se alarguen de presagios inciertos.
La noche no es mensajera de mi habla
si retrasa la salida de las estrellas
con su delicada túnica desconocida,
donde la luna recogida duerme.
Me alagan mis manos en su destreza
caminan por donde mis pies no pueden,
es así, vida, vivir pleno en un solo
gesto.
¿Acaso no hace el delfín su ingenioso vals
con las olas del mar en infinitos
acordes?.
Desnuda la posibilidad, en ella me quedo,
luchando por un solo rayo de sol que me
mire.
Lo mejor que se me ha regalado,
es que te he amado con mi ser,
y ése me queda, mucho después
del ahora que mi piernas no te alcanzan,
mucho después de una despedida.
Tiene sentido tenerte, ahí, tenerme
cuando la memoria nos olvide a los dos.